Don Alejandro Grullón, en 1964, cuando preparaba el lanzamiento público del Banco Popular Dominicano. |
Inauguración de la primera oficina del Banco Popular Dominicano, el 2 de enero de 1964 en la calle Isabel La Católica, número 70, encabezada por Don Alejandro Grullón |
Su
visión precursora destacó siendo un muchacho, mucho antes de iniciar sus
aportes y precedentes en la banca. Se titula Administración de Empresas y Ciencias
Forestales en la Universidad de Syracuse, en Nueva York.
Diciembre 2020
Don
Alejandro Grullón tuvo claridad en sus objetivos y fuerzas para lograrlos,
proyectando con criterio social el dinero, por encima de crear la primera
entidad financiera a la que otorgó clase mundial y de contribuir con espíritu y
recursos a reservar desde el ambiente con el Plan Sierra como mejor muestrario
de un accionar que deja sus lecciones con cada planta sembrada, con cada flor
abierta en la serranía protegida gracias a su iniciativa.
El
principal valor de su ejemplo radica en su visión precursora y su capacidad
visionaria, condiciones personales que destacaron en él, siendo un muchacho
antes de iniciar sus aportes y precedentes en la banca, según cuentan
personalidades cercanas a Don Alejandro Grullón, y que solicitaron reserva de
su identidad.
“Lo
increíble de Don Alejandro es que toda su vida, desde que tomó conciencia como
persona, de munícipe en su Santiago natal, de joven con una visión propia de su
aporte a construir una comunidad mejor que la encontrada” dijo uno de los
amigos cercanos del cofundador de las Águilas Cibaeñas.
El
principal acontecimiento financiero y social que hizo, se anunció el 2 de enero
de 1964 cuando en un ceremonial sencillo, se inauguró la primera oficina del
Banco Popular Dominicano, en la calle Isabel La Católica, número 70.
“Pero
la creación de ese proyecto era una vía que buscaba ayudar a la gente por medio
de dinero y no ver lo financiero como único propósito principal de su vida,
para lo cual tuvo la capacidad de estructurar un proyecto bancario que llevó
hasta su máxima eficiencia y proyección” dijo la fuente.
La
inauguración de esa primera oficina, era la proclamación pública de una
intención que tenía años de desarrollo en la mente y la acción de Don Alejandro
Grullón, un hombre que se decidió a establecer una marca nacional hasta
entonces inexistente, venciendo los muchos comentarios y actitudes de
desaliento que consideraba que, en un país tercermundista, saliendo de una
dictadura, ese sueño era imposible de concretar.
“La
partida de Don Alejandro debe motivar un sentimiento nacional de agradecimiento
por la labor de concretar un proyecto financiero que ha continuado
fortaleciéndose y adoptando una postura de responsabilidad social, sobre todo
en el plano medioambiental, que es un ejemplo” dice el vocero cercano a su
trayectoria.
Para
poder asumir las grandes tareas que se planteó, lo primero que hizo fue
estudiar y especializarse acudiendo a la Universidad de Syracuse, en Nueva
York, donde obtuvo el título de grado en Administración
de Empresas y Ciencias Forestales. Su gran vocación profesional era la
conservación del ambiente.
Don
Alejandro Grullón deja sus aportes a la creación de realidades que son orgullo
y apoyo para amplios sectores nacionales:
·
Banco Popular
Dominicano
·
Plan Sierra
·
Asociación Cibao de
Ahorros y Préstamos para la Vivienda
·
Asociación
para el Desarrollo de Santiago, Inc.,
·
Pontificia
Universidad Católica Madre y Maestra,
·
Instituto
Superior de Agricultura (ISA)
·
Centro
de Investigación y Mejoramiento de la Producción Animal.
·
Compañía Financiera
para el Desarrollo Inc. (APEDI).
·
Miembro directivo de
las Águilas Cibaeñas.
Don
Alejandro deja como sus deudores a su esposa Melba Segura Castillo y sus hijos Manuel Alejandro, Virginia
María, Eduardo José Grullón Viñas y Alexandra María Grullón Segura.
Paz a su alma. Un hombre noble, que mostró el otro valor del dinero, se ha marchado.
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